El daño que producen las quejas y los pensamientos negativos

Si alguien te dijera que imaginar el peor escenario posible de una situación en tu vida es mucho más sencillo,  que pensar e imaginar lo bueno que puede pasar, ¿le creerías?

Lo cierto es que esa persona no está lejos de la realidad.

Aunque parezca un comportamiento que te pone en contra de ti mismo, de tus planes y de ese deseo profundo de darle vida a las metas propuestas, cuando la mente lleva un buen tiempo – quizás años –, con un patrón de pensamiento negativo, es un hecho que la tendencia a inclinarse por ese terreno conocido le sea más cómodo y mil veces más sencillo que pensar en “lo mejor que podría pasar”.

Estarás sorprendido cuando empieces a analizar que esos pensamientos y esas quejas no son propios solo de momentos difíciles, de crisis o de tropiezos, para nada. Hacen presencia con fuerza también cuando recibes buenas noticias, cuando tus proyectos salen tal y como los planeaste. Se convierten entonces en los propagadores de dudas e inseguridades.

Vamos a darle un repaso a 3 formas en las que los pensamientos negativos le hacen daño a tu deseo de cambio:

Pensamientos que producen ansiedad

Cada uno de esos pensamientos que te repites  una y otra vez , van moldeando  la persona en la que te vas convirtiendo, esa misma que debe salir a la calle todas las mañanas pretendiendo estar motivado para cumplir las metas y los objetivos que se había propuesto.

Si en cada una de las frases que salen de tu boca, o en los pensamientos que se construyen en tu mente, van cargados de negatividad o de juicios destructivos – que solo señalan defectos en ti o en los demás – ¿cómo esperar determinación y confianza en ti mismo o en tus acciones?

Incluso, cuando vives momentos positivos, esa voz, ese diálogo interno puede venir a sembrar dudas, eso que puedes conseguir tampoco es “la gran cosa”.

Pensamientos que limitan tus planes

Uno de los recursos que emplea la PNL en los procesos de reconfiguración de tu propia realidad es tu imaginación.

¿Crees que una persona que tiene a la queja como su bandera, podría imaginar un escenario mínimamente favorable y estaría dispuesto a actuar en función de eso que sueña?

  • Complicado, ¿no?

Habrás mantenido una conversación con alguien que está pasando por alguna situación que encuentra difícil y en la que sus imaginarios reducen su capacidad para encontrar salidas. Quizás esa persona recurrió a ti con la esperanza de que veas la luz que él(ella) mismo(a) no logra descifrar.

Ahora bien, cuando una persona busca la solución de sus problemas, y se envuelve en la queja, no importa lo que escuche, siempre tendrá un “pero…” como respuesta, una queja más , la autocompasión o la actitud del victimismo, aunque esté frente a esa anhelada luz.  

Entonces, aunque tengas la intención genuina de aportar a su proceso, te encontrarás con un gran muro.

Pensamientos que se anclan en cada aspecto de tu vida

Tener actitud negativa en el trabajo puede ser tomado como “normal”. Quejarse ante un obstáculo, “normal”. El asunto es que ese comportamiento no solo se toma la parte laboral de tu vida, sino que además se manifiesta en la relación con tus amigos, con familiares, con tu pareja; nublando la mente e impidiéndote disfrutar momentos valiosos.

En definitiva, resignificar tus experiencias y la forma en que afrontas la vida es mucho más difícil si lo que predomina en ti,  son los pensamientos catastróficos y las quejas, de esta manera, terminas dándole el poder a escenarios negativos, al teatro mental de lo malo que te puede pasar,  limitándote y reduciendo fuertemente uno de los recursos más valiosos que posee el ser humano, la voluntad de actuar y de dar lo mejor de sí.

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