Pasar de Victima a responsable

ia 1. ¿No encuentro la salida, esto duele mucho, no soy capaz, me siento muy sola, porqué me pasa esto a mí? ¿Cómo alguien puede hace esto conmigo? Tal vez no soy lo suficientemente buena, algo malo pasa conmigo, tal vez merezco de alguna manera esto. Yo que he dado tanto, en qué fallé? Los demás tienen poder sobre mí. Esto es mayor que mis fuerzas.
Momento de lucidez: Tiene que haber algún otro camino. Yo no puedo ser esto que estoy viendo. Cómo podría cambiar esta situación. Puede ser que hoy no sepa cómo o cuándo, pero tiene que haber otra forma de vivir. Puedo pedir ayuda. Esto tiene que cambiar y lo voy a cambiar. Voy a hacer algo diferente.
Y aquí empezó este gran capítulo. Desde más allá del más allá, todos venimos con esa luz en nuestro interior, aquella sabiduría innata que sabe que la vida se hizo para experimentar y vivir bien, alegres y saborear cada momento. En el camino se nos olvida, copiamos programas de otros, nos olvidamos del amor a nosotros mismos y empezamos a vivir la vida para lo externo: para que me aprueben, para que me quieran, para “encontrar la felicidad”. Queriendo ser mejores, esperando que pasen cosas para ser feliz y poniéndonos etiquetas que nada tienen que ver con nuestra esencia. El más inteligente, la más bonita, el más estudiado, el más amado… Pero allá adentro, dentro de nosotros vive el original, la luz, la llama, la conexión Divina, el amor puro y original.

Y hoy estoy convencida que aquel llamado, esa luz, la sabia interior fue la que en un momento que parecía de dolor infinito, ahí cuando la vida parecía más un final que un comienzo, me dijo: “Tiene que haber algo más”. “Este no es el final”. Y es así como empecé a buscar información que me ayudara a tener otra visión, a atesorar herramientas para hacer cambios en el único terreno de mi propiedad: “Yo misma”. Nada cambió, solo yo cambié. Paso a paso, siendo testigo de mis pensamientos, palabras y emociones. Aprendiendo y aplicando, observando y observándome sin culpa, con amor. Es así como en este camino hice y continúo haciendo grandes cambios en mi interior, que se ven reflejados en el exterior. Si, empecé por mí y hoy tengo la gran fortuna de compartir con otros aquello que fue el encuentro con mi vocación o mi misión de vida.

En la programación Neurolingüistica encontré las herramientas que necesitaba para pasar de la víctima al responsable y no solamente modifiqué mi historia, sino que ahora después de varios años de estudio, trabajo interno y práctica, orgullosamente hago parte del equipo de Facilitadores de Ingeniería Mental y también tengo la oportunidad de compartir con otros seres humanos en sesiones de Coaching uno a uno, inspirándolos a cambiar su vida. Porque pensar, sentir y hacer de manera congruente no es una técnica, es un modo de vida.
A ti, que a veces sientes que no lo vas a lograr, o que tu vida es un agobio, o que no son tus mejores tiempos, te invito a que explores y sobre todo, te des cuenta que ya traes el potencial, estás a un paso de reconectarte y ni más ni menos, elevar tu nivel de consciencia. Estuviste en la mente de alguien para existir. ¿Qué tendrías que hacer para que valga la pena tu existencia?

Por: Nina Marcela Hidalgo, Facilitadora Ingeniería Mental

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